La idea del proyecto parte de las experiencias que recibe el público al asistir al festival, abarcando las posibles emociones y sensaciones que puede generar la música y la danza. Por lo tanto, se creó una lista de emociones que más resuenan con el espíritu de Serenates, como por ejemplo: la tranquilidad, la tensión, el orgullo, la euforia, la tristeza y la admiración.